Yo
estudio biología en la universidad de Harvard.
Cuando
primero apliqué a la universidad, querría estudiar inglés y ser autora. Ya había
escrito un libro cuando estaba en la secundaria, y siempre había sido mi sueño
ser una autora famosa. Me gustaba el poder del idioma para evocar emociones y distribuir
ideas. Sobretodo, me gustaba describir el mundo en una manera que captivaba
todas las sensaciones que uno siente cuando está realmente en el mundo en ese
momento específico.
Pero,
lo que encontré fue que los profesores de inglés no eran los mejores para mi
crecimiento. En verdad, me sentía restringida y no me gustaba sacrificar cualidad
por cuantidad.
Entonces,
me apunté para una clase de la biología de plantas. Me encantó tanto, que decidí
investigar más sobre el departamento, los profesores, y las clases. Los
profesores eran tan brillantes, pero no eran presumidos. Nos traían comida para
picar durante la clase, y nos invitaban a tomar café y a cenar a sus casas. Nos
llevaban a lugares bellos, como Cape Cod, para estudiar la botánica y
naturaleza. En unas de mis clases, iba al bosque cada mes por un fin de semana
para identificar arboles, sacar el jarabe de los arboles, y andar en la nieve.
Todos estos elementos crearon sentimientos muy fuertes para la botánica y me
olvide de mi sueño de ser autora.
Sobretodo,
me gusta aprender de botánica porque encuentro muchas soluciones a los problemas
de cada día. Por ejemplo, sé las propiedades de muchas plantes y puedo
recetarme medicina alternativa cuando me enfermo. A veces mi mamá se ríe de mí
y me llama la curandera del pueblo que se fue a Harvard. En el laboratorio,
puedo manipular la genética de plantas para crear algo nuevo y duplicable. Aunque resolver problemas médicos con la botánica
si encuentra más y más popular cada día, si siento que a veces hay un estigma
contra la medicina natural. Mi objetivo es crear un mundo más saludable en la
manera más natural.
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